

Si estás pensando en una picada, te recomendamos un Malbec versátil que se adapte a la variedad de sabores. El Tierra & Sangre El Origen Malbec es una excelente opción de autor, frutal y equilibrado. Si querés algo con más cuerpo, el Piattelli Reserve Malbec + Tannat suma estructura para los embutidos más intensos.
Gouda, queso azul o roquefort: son quesos fuertes con acidez marcada. Necesitan vinos intensos y estructurados como un Cabernet Sauvignon o un Cabernet Franc. Te recomendamos el Ceniza Negra Cabernet Sauvignon o, si buscás un perfil más especiado y herbáceo, el Vino del Espacio Cabernet Franc.
Brie, camembert o mozzarella: quesos suaves y cremosos que piden vinos elegantes que no opaquen su sabor. Un Pinot Noir liviano como el Manos Negras Pinot Noir o el Privado Pinot Noir marida perfecto. Si preferís un blanco aromático, el Casa Boher Viognier los acompaña con notas frutales y untuosidad.
Parmesano y quesos curados: sabores intensos, salados y con final largo. Pedí un blanco con cuerpo como el Casa Boher Agrelo Viognier o, si preferís un tinto, un Syrah especiado para equilibrar la potencia del queso.
Les dejamos 5 vinos que no van a fallar con la tabla de quesos que armes:
Tierra & Sangre El Origen Malbec
Cafayate Piattelli Malbec Tannat
Manos Negras Pinot Noir
Casa Boher Agrelo Viognier

Asado y parrilla clásica (bife de chorizo, ojo de bife, lomo): estos cortes piden un Malbec con buena fruta y taninos firmes. El Angelica Zapata Malbec es una elección segura para el asado del fin de semana, mientras que el Manos Negras Malbec suma autor a la mesa con muy buena relación precio-calidad.
Cortes intensos (vacío, entraña, asado de tira): necesitan vinos con cuerpo y profundidad. El DV Catena Malbec-Malbec y el Malbec Argentino Catena Zapata son perfectos para equilibrar la grasa y la intensidad de estos cortes.
Cordero y chivito: por su intensidad, marida con tintos firmes y especiados. Te recomendamos el Gran Enemigo Gualtallary (un vino de alta gama, intenso y de gran profundidad) o el El Enemigo Malbec, más accesible pero con la misma identidad de la bodega.
Achuras (mollejas, chinchulines, riñones): necesitan vinos jóvenes con buena acidez para limpiar el paladar. Un Cabernet Franc como el Privado Cabernet Franc funciona de maravilla. Para algo más estructurado, el El Enemigo Cabernet Franc lleva las achuras a otro nivel.
Carnes blancas (pollo, cerdo, pavo): piden vinos elegantes y no tan tánicos. Un Pinot Noir como el Privado Pinot Noir es la elección clásica. Para preparaciones con frutas, hierbas o salsas suaves, animate a un blanco aromático.
Les dejamos 5 vinos imprescindibles para acompañar cualquier carne:
Manos Negras Stone Soil Malbec
El Enemigo Cabernet Franc
Corte: 90% Cabernet Franc – 10% Malbec Gualtallary, Tupungato, Mendoza 16 meses en Barrica de Roble Frances, 35% nueva
Según sus creadores, la línea El Enemigo, simboliza la batalla del hombre contra uno mismo, el enemigo original, la batalla que definió a cada uno de los dueños de esta bodega. Es un vino de gran estructura y concentración; un corte que inspira y recuerda los buenos momentos del pasado y trae los aspectos históricos y artesanales del cultivo de las cepas y su vinificación.
Gran Enemigo Gualtallary
DV Catena Malbec-Malbec
Privado Pinot Noir Jorge Rubio

Las pastas son una de las preparaciones más versátiles a la hora de maridar: el secreto está en la salsa, no en la pasta. El mismo plato puede pedir un blanco fresco, un tinto frutado o un blend de autor según con qué lo acompañemos —y elegir un vino menos obvio puede transformar una cena cotidiana en algo memorable.
Para pastas con salsa roja o tuco clásico, en lugar del Malbec joven de siempre, probá un Manos Negras Malbec: viene del Valle de Uco, tiene más frescura y notas frutales que un Malbec tradicional. Si la pasta es rellena (sorrentinos, ravioles de osobuco, capeletti de calabaza), apostá por un blend de autor como el Bicentenario Gran Reserva, con estructura y complejidad para acompañar rellenos intensos.
Para pastas con salsa blanca, crema o cuatro quesos, mejor ir a un Chardonnay con cuerpo como el Altos Chardonnay —la grasa de la crema se equilibra con su textura amplia y notas de fruta blanca. Con pestos, pastas al limón o con hierbas frescas, un Sauvignon Blanc vibrante como el FG Edición Especial Sauvignon Blanc realza los aromas verdes. Y para una lasagna boloñesa, canelones o pastas con ragú largo, vamos directo a un Malbec de alta gama como el Luigi Bosca Malbec.
Altos del Plata Chardonnay
Malbec Gran Reserva Jorge Rubio
Luigi Bosca Malbec

Los pescados y mariscos piden vinos frescos, aromáticos y de buena acidez, capaces de acompañar sin tapar la delicadeza del plato. La regla clásica es ir a blancos jóvenes, rosados secos o espumantes, aunque algunos pescados grasos (salmón, atún) admiten también un tinto liviano y bien frío.
Para pescados blancos al horno o a la plancha (merluza, lenguado, trucha), elegí un Sauvignon Blanc vibrante y cítrico como el Rutini Sauvignon Blanc, o un Torrontés seco y perfumado como el Cafayate Torrontés —ideal con ceviches y mariscos por su frescura. Si el plato lleva crema, manteca o hierbas, subimos a un Viognier untuoso como el Casa Boher Viognier, que aporta volumen aromático sin perder frescura. Con sushi, ostras y frutos de mar crudos, un espumante de calidad como el Baron B Brut Nature limpia el paladar entre bocado y bocado. Y para empezar la mesa con tablas de pescados ahumados, salmones o ensaladas marinas, un rosado seco como el FG Rosé ofrece equilibrio entre fruta, acidez y elegancia.
